Nuestra comunidad religiosa

¡Gracias padre Diego Villegas!

A sus 75 años el padre Diego Villegas recibe el momento de su retiro, el cual vivirá en la Diócesis de Buga, Valle del Cauca (Colombia).

*Por Marietha Góngora V.

El padre Diego Villegas ha servido a la comunidad hispana de la Diócesis de Brooklyn por 24 años, de los cuales 23 transcurrieron en la parroquia San León, ubicada en Corona, Queens. El último año ha estado en la parroquia San Miguel en Flushing, Queens.

El pasado 23 de marzo este sacerdote colombiano celebró su quincuagésimo aniversario de ordenación sacerdotal y ve con nostalgia, pero también con esperanza su momento del retiro.

El domingo 10 de marzo la comunidad de San León asistió a una eucaristía y posteriormente a un acto cultural donde cientos de fieles se congregaron para honrar al padre Diego y agradecerle por tantos años de su ministerio en esta comunidad mayoritariamente hispana.

“Le hicimos un evento con más de cuatrocientas personas en la celebración de la misa […] Con la comunidad hubo dos eventos, uno abierto y otro privado para los feligreses que quisieron comprar un tiquete para entrar y ayudar al fondo de retiro”, comenta el padre Carlos Agudelo, párroco de la iglesia San León, quien ha compartido por muchos años con el padre Villegas.

“Yo creo que las características de Diego básicamente se resumen en humildad, generosidad y servicio. Esas tres palabras son claves en la vida ministerial de Diego siempre. Es un hombre de 24 horas”, afirma el padre Carlos Agudelo.

El padre Diego Villegas cumplió cincuenta años de vida sacerdotal el pasado 23 de marzo. (Crédito: Fan Page P. Diego Villegas)

La comunidad parroquial de San Miguel, en cabeza del padre Vincentius Do, una semana después también llevó a cabo una sentida celebración en torno a su vicario parroquial que en abril regresará a su natal Colombia, donde se radicará en la Diócesis de Buga, departamento del Valle del Cauca.

“Siento un vacío por toda la gente que dejo y que compartieron conmigo tantos años, momentos de alegrías, de tristezas, de gozo, de celebraciones, tantas cosas. Eso ya va al cariño, al amor, al corazón, al recuerdo y si siento ese vacío al partir de aquí de Nueva York y espacialmente de la Diócesis de Brooklyn y Queens”, dice el padre Diego.

Durante estos 24 años de servicio pastoral a la comunidad de fe de esta diócesis han sido incontables los momentos de alegría que el padre Diego ha compartido con las familias de las dos parroquias donde ha estado, aunque también se lleva en el corazón esos momentos difíciles y dolorosos que marcan nuestra memoria colectiva como lo fueron la pandemia y los ataques del 9/11 en la ciudad de Nueva York.

“Me retiro a una vida más tranquila”, comenta el padre, quien desde la pandemia abrió un espacio en su fanpage de Facebook y de lunes a viernes a las 5:00 p.m. se conecta en vivo para compartir con sus seguidores algunas reflexiones de la fe, la vida familiar, apartes de la Santa Biblia, entre otros muchos temas.

 

El padre Diego Villegas (Izq.) junto al padre José Díaz en la parroquia San León, en Corona (Queens). En esta comunidad el padre Villegas sirvió con su ministerio por 23 años. (Crédito: Marietha Góngora V.)

Es grato verlo con su fluidez y elocuencia frente a cámara, con un tono de voz pausado y natural que nada le envidia a un presentador de televisión. “Quiero mantener esa dinámica de charlar con la gente, comunicarme y también a través de Zoom para tener más acceso a esa cercanía con las personas”, comenta el padre Diego.

El padre Diego es un servidor incansable, un trabajador comprometido con todo lo que emprende, un hombre sensible, buen charlador y de carácter siempre amable.

No sabremos el número exacto de niños que bautizó o parejas que el padre Diego casó, ni cuántas predicas escribió y proclamó, ni cuántos corazones tocó con sus palabras. No sabemos cuántas de sus reflexiones quedaron plasmadas en los boletines dominicales de las iglesias San León o San Miguel. Pero lo que sí sabemos es que el legado que deja en la Diócesis de Brooklyn este sacerdote es grande, porque grande fue su entrega, su disposición y su carisma. Por todo aquello, ¡gracias padre Diego!